lunes, 23 de noviembre de 2009

El voto útil


Las guerras intestinas del PP en la Comunidad de Madrid, la incompetencia manifiesta de los ministros del PSOE y la corrupción generalizada que hace que cada día nos desayunemos con un nuevo caso que nos hace olvidar el del día anterior, provocan nauseas y hastío en cualquier ciudadano de bien. Pero nada cambiará. Cuando lleguen las próximas elecciones los ciudadanos españoles, que cada vez son menos ciudadanos y más autómatas, volverán a votar al PPSOE.

Lo harán, como coloquialmente se dice, tapándose la nariz al echar la papeleta, y todo en nombre del más pestilente invento de la plutocracia que nos gobierna: el voto útil.

El mal llamado voto útil debería ser llamado voto del miedo. Porque el voto útil no nace de querer que gane una opción política determinada, nace del miedo a que gane otra opción que el ciudadano considera peor y del temor ante cambios bruscos e impredecibles.

El voto útil no intenta construir, no intenta dar voz a lo que uno cree, no pretende crear una sociedad mejor. El voto útil es la renuncia a un sueño, es la rendición de los ciudadanos, una rendición frente al miedo. ¿Puede haber algo más triste que una sociedad que renuncia a lo que cree por miedo? El voto útil es el síntoma de una sociedad enferma.

Este voto ha terminado por secuestrar la voluntad popular y ha convertido el Congreso en un gran teatro que discurre por senderos sinuosos al margen de la voluntad y de las inquietudes de los ciudadanos. De esta forma podemos ver cómo esos actores de opereta, “los diputados”, excluyen a placer del debate político cualquier tema que consideren incómodo: así por ejemplo la inmigración no se debate, la ley electoral no se debate, el modelo de estado no se debate...

Qué más da, ellos saben que les volverán a votar ¿Que incumplen sus programas? Les volverán a votar ¿Que son corrompidos y corruptores? Les volverán a votar... pase lo que pase les volverán a votar.

El voto útil es indigno, cobarde y además inútil. Es renunciar a lo que se cree y sustituirlo por una solución de continuidad porque se temen los cambios.

¿Pero miedo a qué y por qué? Puedo entender que en un panorama aceptable se tienda a temer las alteraciones bruscas por los posibles peligros que estos cambios puedan traer, pero en la situación actual ¿qué temer? La economía se ha desplomado, la unidad del Estado se resquebraja, estamos sufriendo una invasión silenciosa por parte de naciones extranjeras, el estado del bienestar con todas sus coberturas esta a punto de colapsar... ¿Es esto es lo que se teme que cambie? ¡¡No!! ¡¡Esto es lo que se pretende que continúe!!

El voto útil es el voto del miedo y el miedo nunca ha sido buen consejero. El voto útil es lo que nos empuja al precipicio y nos impide dar un golpe de timón que cambie el rumbo.

El voto útil es la prostitución de la democracia, pues ya no es el pueblo el que gobierna, sino sus miedos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

La Vieja Europa renace imparable

Hoy Nick Griffin, europarlamentario y líder del BNP británico junto con Roberto Fiore, líder de la italiana Forza Nuova, han dado una conferencia en Madrid. Estaban invitados por el presidente de Democracia Nacional, Manuel Canduela, que ejercía como anfitrión. Esta conferencia conjunta es uno de los muchos indicios de que una gran coalición de partidos patriotas y europeos empieza a consolidarse.

Hemos tenido la fortuna de poder escuchar en Madrid cómo Roberto Fiore alertaba sobre los peligros de la pérdida de soberanía de las naciones europeas, de cómo por ejemplo el 80% de la población italiana, incluido su gobierno, están en total desacuerdo con la sentencia del Tribunal de Estrasburgo que obliga a quitar un crucifijo de una escuela o cómo las autoridades irlandesas pueden tener serias dificultades a nivel europeo con sus leyes contra el aborto. Los pueblos europeos están perdiendo su soberanía y nadie parece interesado en explicárselo a la población.


Nick Griffin nos habló de los peligros de la inmigración en general, y del Islam en particular. Habló de cómo la inmigración es utilizada, entre otras muchas cosas, para conseguir sociedades menos cohesionadas y homogéneas, incapaces de reaccionar al unísono ante agresiones externas y pérdidas de derechos. Pero una de las cosas más importantes que dijo es que el esfuerzo termina dando sus frutos. Cada vez que hablamos con un amigo y le exponemos nuestras ideas, cada vez que entregamos un folleto, cada vez que iniciamos una nueva campaña publicitaria, estamos haciendo una siembra que tarde o temprano dará sus frutos. El éxito del BNP no ha nacido de la nada: es la respuesta a veinte años de esfuerzo y trabajo, una gran lección que no debemos olvidar.

Siempre es interesante comprobar cómo patriotas de distintos países pueden entenderse y apreciarse, porque más allá de las lenguas hablan un mismo idioma. Porque la Europa de los Pueblos es mucho más profunda y real que la Europa del Euro, y un futuro mejor aún es posible. Lo es gracias a hombres como Nick Griffin que han sabido devolver a los británicos el orgullo de ser británicos.

Europa debe recuperar el orgullo de sus pueblos y luchar por su supervivencia. Y si hace ambas cosas será imparable, porque cuando Europa se sintió orgullosa de ser lo que era y supo mostrar su rostro más firme y decidido nunca fue derrotada.

La anécdota del día la puso un reducido grupo de descerebrados teledirigidos por el sistema que intentaron reventar el acto. Afortunadamente la diligencia de los servicios de seguridad de Democracia Nacional y la rápida intervención de la policía consiguieron que el acto discurriera en la más absoluta normalidad hasta el punto de que la práctica totalidad de los asistentes no se percataron de lo ocurrido.

Imagino que los medios de comunicación del sistema pondrán el acento en la intrascendente anécdota porque éste es un mensaje mucho más propicio para sus intereses.

Qué le vamos a hacer, son cosas de vivir en Matrix.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Credibilidad


Si algo separa a una sociedad avanzada de una pesadilla madmaxiana donde reina la anarquía e impera la ley del más fuerte, no es otra cosa que la fortaleza de sus instituciones. Ejemplos de esto nos sobran a lo largo de la historia, posiblemente el más cercano en el tiempo sea el caso de Somalia. Porque las instituciones de Somalia son muy débiles o inexistentes es imposible hablar en serio de un Gobierno de Somalia, o de un Ministerio de Justicia de Somalia etc. ¿Qué importancia tendría en este contexto que el llamado gobierno somalí promulgara durísimas leyes contra la piratería? Somalia carece de instituciones, por eso Somalia es el caos.

Si queremos una sociedad que funcione con eficacia y que sea capaz de gestionar sus conflictos de forma civilizada y por vías preestablecidas, necesitamos unas instituciones fuertes. Posiblemente lo necesitemos más incluso que un buen gobierno.

Creo que en España actualmente tenemos un grave problema que está minando peligrosa y silenciosamente nuestras instituciones, y es la pérdida de credibilidad. Puede que la fachada aún tenga buen aspecto, pero los cimientos están enfermos y corremos el riesgo de descubrir demasiado tarde que estamos sentados sobre un flamante castillo de naipes.

Esta idea empezó a rondar por mi cabeza durante el desarrollo de los acontecimientos relativos a la gripe A. En este tiempo he recibido correos y opiniones de todo tipo: preocupantes, descabelladas, alarmistas, tranquilizadoras... desde que era un arma biológica para reducir la población mundial a que era un negocio montado por las farmacéuticas.

Pero todas estas versiones que han corrido de boca en boca y de correo electrónico en correo electrónico tienen algo en común y ese algo, al margen de la gripe A, es lo que realmente más me ha inquietado. Todas las opiniones coincidían en un punto: “la versión dada por el Ministerio de Sanidad no tiene porque ser cierta y si deseas saber la verdad tendrás que buscarla por otras vías, porque las instituciones sanitarias no tienen credibilidad”. Hoy leo que posiblemente sobren muchas vacunas por que los “privilegiados” que están en los sectores escogidos para vacunarse puede que no acudan a hacerlo. Bomberos, policías, médicos etc. están desoyendo las recomendaciones del Ministerio: no se fían de la vacuna ni del Ministerio de Sanidad.

Si esta falta de credibilidad afectase exclusivamente al Ministerio de Sanidad la situación ya sería muy grave, pero lo cierto es que afecta a todos los ámbitos de la vida publica.

¿Independencia del sistema judicial? ¿Veracidad e imparcialidad de los medios de comunicación? ¿Solvencia de nuestro sistema financiero? ¿Y el poder legislativo...? Bueno, de la clase política mejor ni hablar, porque ya no es que la población no les crea, es que siente nauseas sólo de verlos... el panorama es desolador.

Hoy mismo hemos podido ver en los medios de comunicación cómo la versión dada por un simple capitán de pesquero acerca de los supuestos disparos hechos por las Fuerzas Armadas contradecía la versión de todo un Jefe del Estado Mayor del Ejército y de la propia Ministra de Defensa y la mayoría de la población, y yo el primero, hemos dado mayor credibilidad al capitán del Alakrana.

No existe institución pública que pueda ser fuerte por debajo de unos niveles mínimos de credibilidad y es posible que estos mínimos estén a punto de sobrepasarse. Podemos estar sentados sobre un gran castillo de naipes y cuando el suelo empiece a ceder bajo nuestros pies nada frenara la caída.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Robert Brasillach


En la fría madrugada del 6 de febrero de 1945 en la francesa prisión de Fresnes, se escucha el último grito del reo ¡Valor! ¡Viva Francia!. Acto seguido una descarga de doce fusiles franceses siegan la vida del joven de 36 años al que pocos días antes había descrito el dramaturgo Jean Anouilh diciendo "Encerrado entre cuatro muros de cemento y sin más esperanza que la de morir bien".

Su nombre, Robert Brasillach, conocido también como el James Dean del fascismo. Su crimen, un crimen de pensamiento. Escritor poeta critico de cine.,. y director del periodico “Je suis partout” (Estoy en todas partes).


Bajo su dirección “Je suis partout” se convirtió en portavoz del fascismo internacional. Los seguidores italianos de Mussolini, los falangistas españoles y la Guardia de Hierro rumana colaboraron activamente en la redacción de los 300.000 ejemplares editados bajo su dirección.

Brasillach y sus colaboradores, entre los que figuran algunos de los más brillantes intelectuales franceses, apuntan sus dardos contra a los siete “poderes internacionales que dominan el mundo”: el comunismo, la socialdemocracia, la iglesia católica, el protestantismo, la masonería, los trusts económicos y el judaísmo.

Al finalizar la guerra las ejecuciones sumariales se producen a miles en Francia de forma totalmente impune. Los comunistas de la resistencia le buscan como una jauría sedienta de sangre y al no encontrarle secuestran a su madre y a su hermana; es entonces cuando Brasillach decide entregarse.

El simulacro de juicio empieza el día 19 de enero de 1945. Muchos intelectuales franceses redactan una petición de clemencia: Albert Camus, Jean Cocteau, André Malraux, François Mauriac, Paul Valéry… pero su suerte estaba echada. La vida del joven Brasillach será una más de las decenas de miles de vidas que Chales de Gaulle arrojaría a los pies de los comunistas franceses para evitar una guerra civil.

Pierre Henri Teitgen, ministro de justicia de la IV república, declaró que “Danton, Robespierre y los demás eran unas criaturas comparados con nosotros, ellos no hicieron nada mas que condenar a 17.000 traidores, pero nosotros hemos ejecutado ya a 105.000.”

Estando Brasillach en prisión redactó lo que es considerado su testamento literario "Poemas de Fresnes", en el que el joven autor escribió "No pierdas la sonrisa ni siquiera cuando te vayan a ejecutar. La vida es una broma de mal gusto; en vez de centrarte en el «mal gusto», céntrate en la «broma»."

Robert Brasillach nació el 31 de marzo de 1909 y murió el 6 de febrero de 1945 en la prisión de Fresnes. Descanse en paz.

jueves, 5 de noviembre de 2009

El hundimiento del Wilhelm Gustloff

Si hiciéramos una encuesta preguntando cuál fue el mayor desastre naval de la historia, seguramente la respuesta mayoritaria sería el Titanic con sus 1.500 muertes. Pero lo cierto es que esta respuesta está lejos de ser la correcta.

¿Y tú? ¿Conoces el mayor desastre naval de la historia? Porque hoy me gustaría hablarte del Wilhelm Gustloff.

Fue construido por el Tercer Reich como un crucero de vacaciones, por la organización “Kraft durch Freude” (Fuerza por la Alegría), organización que se encargaba de proporcionar vacaciones de lujo a los trabajadores alemanes. Los mismos trabajadores que pocos años antes se abalanzaban en las calles de Berlín ante un caballo muerto en accidente de tráfico para conseguir un pedazo de carne, ahora disfrutaban de unas vacaciones que en el resto de Europa sólo la alta burguesía podía permitirse.

“Deseo que a cada trabajador se le conceda un periodo de vacaciones suficiente y que todo sea dispuesto de tal manera que su tiempo libre sea realmente de ocio. Deseo esto porque quiero un pueblo con determinación y nervios de acero, pues la única manera de hacer grande la política es teniendo un pueblo que mantiene los nervios.”

Adolf Hitler.


La Kraft durch Freude se convirtió rápidamente en el principal tour operador de viajes de Europa. En 1.939 cerca de 25.000.000 alemanes ya habían participado en alguno de sus viajes: ofrecía además programas asequibles de ocio como conciertos, visitas de un día, exposiciones etc.

Con el comienzo de la guerra el Wilhelm Gustloff fue trasformado en buque hospital y pintado enteramente de blanco con una franja verde que lo recorría de proa a popa, y cruces rojas en el casco y la cubierta.


Pero el 30 de enero de 1945 cuando a las 12:30 parte de puerto por última vez es mucho más que un barco hospital: es realmente la última esperanza para miles de civiles alemanes, fundamentalmente mujeres y niños que huyen presos del miedo y la desesperación del avance de las hordas del este.

Esa noche cuando Gustloff cruza las frías aguas del Mar Báltico los refugiados se apiñan en la cubierta y en el interior del barco. A pesar de navegar con las luces encendidas, sin escolta y con todas las señales oportunas para identificarle como un barco hospital, es torpedeado por el submarino S-13 al mando del comandante Alexander Marinesko.

El Gustloff transporta unas 10.000 personas, la mayor parte mujeres y niños. Esa misma noche tres mujeres daban a luz a bordo. Tras el ataque homicida 1.239 personas pudieron ser rescatadas, y cerca de 9.000 perdieron la vida, seis veces más que en el hundimiento del Titanic.

La primera versión aliada fue que aviones alemanes eran los que lo habían hundido, posteriormente intentaron destruir sin éxito los restos sumergidos del Gustloff para borrar las pruebas. Cuando las evidencias de la autoría se demostraron incontestables, la nueva versión oficial alegó que en la oscuridad de la noche el comandante del S-13 fue incapaz de reconocer el tipo de buque.

Pero esta versión también resulta difícil de creer, máxime si tenemos en cuenta que el mismo submarino, el S-13 bajo el mando del comandante Marinesku, diez días mas tarde, el 10 de febrero de 1945 hunde el barco “SS General von Steuben”, otro barco de pasajeros de lujo reconvertido en barco hospital: en él viajaban mas de 5.000 heridos y refugiados. La mayor parte de ellos, unas 4.500 personas, fallecieron en el hundimiento.

Cabría pensar que el comandante Alexander Marinesko era un psicópata que actuaba por su cuenta, pero esto es difícilmente defendible porque no se trató de dos hechos aislados: otros barcos, también civiles, fueron torpedeados y hundidos cargados de refugiados, como el “MS Goya”, buque hospital hundido el 16 de abril de 1945 por el submarino L-3 al mando del capitán Vladimir Konowalow, dejando más de 6.000 muertos.

Lo cierto es que la caza indiscriminada de civiles alemanes se había abierto también en el mar. De Alemania oriental y Polonia fueron evacuadas más de dos millones de civiles, la mayor evacuación naval de la historia, y para ello se utilizaron todo tipo de embarcaciones, desde grandes navíos como el Gustloff a pequeños veleros. Los aliados se cebaron en estos barcos. No he encontrado cifras fiables del número de embarcaciones hundidas pero sin duda hablamos de varias decenas. El destino de los alemanes que no pudieron ser evacuados fue trágico...

Cerca de 30.000 alemanes, la mayor parte de ellos civiles, perdieron la vida en estos hundimientos indiscriminados. Nadie fue juzgado por ello.

Descansen en paz.