miércoles, 5 de septiembre de 2012

Nueva revista: VyA


Nace VyA -Verbo y Acción-, una revista mensual que pretende dar voz a los patriotas españoles y occidentales. 

Mes a mes se dispone a defender nuestra identidad como pueblo, constantemente amenazada por la globalización, la multiculturalidad y la dictadura del pensamiento único que, con la colaboración de los medios de comunicación, trata de imponérsenos desde el poder. 

Esta defensa de nuestra identidad sólo será efectiva si se desarrolla tanto desde el marco dialéctico como desde la acción política. Ideología y Lucha, Verbo y Acción. 

Hay un dicho alemán que dice “Cuando se pierde el coraje todo está perdido”. Otro dicho latino dice “Cuando se pierde la razón se está al borde del precipicio”. 

¿Pero qué sucederá en una sociedad donde se produce la intersección de estas dos pérdidas, coraje y razón? Pues tal es nuestra situación, carente de un referente ideológico capaz de impulsar la total y completa regeneración nacional que nuestro país necesita. 

Si usted no teme a la incorrección política, en VyA encontrará ese tercer camino ideológico, el de quienes combaten tanto el marxismo cultural como el materialismo neoliberal, responsables de la degradación moral y económica que sufrimos. VyA aspira a convertirse en un medio de comunicación libre de temor, opuesto a la denominada “corrección política” que ha desembocado en una dictadura encubierta, sacando a la luz los hechos y opiniones que son sistemáticamente ocultados o tergiversados por los mal llamados medios de información. 


Versión para Móvil/Tablet (Incluidos iPhone e iPad): http://vyamovil.mirevistadigital.es

miércoles, 15 de agosto de 2012

Encuentra las diferencias


El 15 de febrero de 2010 ocurrió un incidente en un autobús en Oakland, California. Un hombre blanco de 67 años, Thomas Alexander Bruso, se enfrentó a un joven afroamericano llamado Michael. Todo ello fue registrado en vídeo por una de las pasajeras del autobús.

Dicho incidente, que terminó en pelea, tuvo, a tenor de los comentarios que son audibles en el vídeo, unas claras connotaciones raciales.

Para sorpresa de todos el anciano blanco (veterano de Vietnam) a pesar de su edad dio un rapapolvo al joven afroamericano.
El vídeo pronto se convirtió en uno de los más vistos en la red. Todo tipo de comentarios acompañaron los millones de reproducciones del mismo en las que quedaba claro que Thomas se había convertido en el héroe de moda para muchos estadounidenses blancos hartos de sufrir la delincuencia y los atropellos de los afroamericanos.

Este es el vídeo original, por si alguien no lo había visto.



En 2012 este incidente inspiró una película titulada "Bad Ass", en español "Tipo Duro", escrita por Elliot Tishman y dirigida por Craig Moss.

En la película la escena ha sido reproducida cuidando al máximo los detalles. El protagonista lleva la misma camiseta que llevaba Thomas, casi idéntica gorra negra y también cambia de asiento hacia la parte delantera del autobús para intentar evitar la confrontación. Incluso algunos pasajeros son identificables: la mujer que graba la escena, la chica de los cascos, y como no podía ser menos, el final también es fielmente recreado: el veterano reparte unos buenos mamporros y acto seguido se baja del autobús por la puerta delantera.

En cualquier caso, al buen observador no se le pasarán por alto algunas diferencias, y como si se tratara de un juego de los clásicos pasatiempos que hacíamos de niños, les reto y animo a encontrarlas.

A continuación les dejo la película, la pelea en el autobús aparece en el minuto 8:36.



¿Lo han notado? ¡Seguro que sí! El anciano ya no es blanco, ahora es mejicano. El agresor ya no es negro, ¡son dos neonazis! Y el motivo de la pelea es que el anciano mejicano defiende a otro pasajero, un anciano negro, de los malévolos supremacistas blancos.

El cine ha convertido un episodio de racismo antiblanco en el que el agresor negro sale escaldado, en una agresión de supremacistas blancos contra un negro, al que salva un mejicano.

¿Se puede ser más felizmente multicultural? ¿Se puede ser más manipulador?

sábado, 11 de agosto de 2012

La Paz Olímpica


Durante la celebración de los Juegos Olímpicos antiguos se promulgaba una tregua para permitir a los atletas viajar en condiciones de seguridad desde sus países hasta Olimpia

La conocida como Paz Olímpica era un periodo en el cual las guerras se suspendían temporalmente con objeto de que los deportistas pudieran desplazarse para participar en los Juegos Olímpicos Antiguos y luego volver a sus ciudades en paz. La ciudad de Olimpia tenía el estatus de territorio o zona neutral, aunque las ciudades se encontraran en guerra. 

El 25 de octubre de 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas instó a los Estados Miembros a que observaran la tregua olímpica. 

Este espíritu de la paz olímpica, trasladado a la era moderna, ha permitido la aceptación en los Juegos de dictaduras como la cubana o la china, que exhiben impúdicas la simbología propia del comunismo responsable de más de cien millones de muertes. Bien está que sea así pues, en mi opinión, uno de los aciertos de la filosofía olímpica es mantener la política al margen de las competiciones deportivas. 

Claro que esta paz olímpica no parece serlo para todos. A nadie parece importarle si los atletas chinos se identifican o no con la ideología de su régimen, permanentemente acusado de crímenes que trasgreden los derechos humanos. Nadie pregunta a los atletas sudafricanos si aprueban las medidas discriminatorias de su gobierno, que dejan al margen de las ayudas públicas a una parte de las personas más pobres de su país por el inaceptable hecho de ser blancas, etc. 

Eso sí, parece que resulta intolerable que una atleta griega gastase una broma acerca de la masiva presencia de inmigrantes subsaharianos en su país. Voula Papahrístou escribió en su Facebook "Con tantos africanos en Grecia, al menos los mosquitos del Nilo Occidental serán nutridos de comida casera". Y esto fue motivo suficiente para apartarla de la competición

Pero el colmo de la paranoia olímpica ha llegado con la atleta alemana Nadja Dyrgalla, integrante del equipo femenino de remo, que decidió poner fin a su participación en los Juegos Olímpicos por las presiones recibidas tras conocerse su relación de pareja con Michael Fischer, ex candidato oficial del Partido Nacional Demócrata de Alemania (NPD) al parlamento del estado Mecklemburgo-Pomerania Occidental. 

El Ministerio del Interior de esta región confirmó en una rueda de prensa lo que hasta entonces era solo un rumor que circulaba por internet: “Nadja mantenía contactos con integrantes ultraderechistas”

En definitiva Nadja ha sido obligada a abandonar las olimpiadas ¡porque mantenía contactos con integrantes ultraderechistas! Este nivel de represión política es difícil de encontrar incluso en las mas férreas dictaduras, pero es que para colmo, el partido al que pertenece el novio de la atleta (el NPD) es un partido legal en Alemania. No creo que nadie pudiera imaginar que en Alemania, España o cualquier país se obligara a una atleta a abandonar unas olimpiadas por mantener una relación sentimental con un destacado miembro del partido comunista. 

Estamos ante una vuelta de tuerca más en la persecución política que durante décadas las tolerantes democracias occidentales están ejerciendo sobre los nacionalistas europeos (y sólo contra los nacionalistas europeos). 

En estos últimos tiempos hemos visto cómo la Universidad de Cambridge pretende revocar el título (Matrícula de Honor en Derecho) a Nick Griffin, la primera vez en toda la historia de la educación superior británica que la calificación de un ex-alumno ha sido revocada y todo ello por pertenecer a un partido legal, el BNP. 

Hemos asistido al encarcelamiento de un librero de Barcelona, el señor Pedro Varela, por la comercialización de libros; libros que no ha escrito y que no están prohibidos. 

Por no hablar de los numerosos historiadores encarcelados o de los muchísimos intelectuales condenados al ostracismo

¿Qué nuevas medidas veremos por parte de estos paladines de la libertad y la tolerancia? 

El juramento olímpico reza: “En nombre de todos los competidores, prometo que participaremos en estos Juegos Olímpicos, respetando y ateniéndonos a las reglas que los gobiernan, comprometiéndonos a un deporte sin dopaje y sin drogas, con el espíritu verdadero de la deportividad, por la gloria del deporte y el honor de nuestros equipos”

Pero no siempre fue así. El juramento prestado por Víctor Boin en 1920 decía “Juramos que tomaremos parte en los Juegos Olímpicos con un espíritu de caballerosidad, por el honor de nuestro país y por la gloria del deporte”. 

Es notoria la sustitución de "país" por "equipo", algo en sintonía con unas Olimpiadas en las que cada vez es más cuestionable la pertenencia de los atletas a los países a los que dicen representar, unos países que, en demasiadas ocasiones, parecen meros patrocinadores de un grupo internacional de atletas que seguramente se sentirán más cómodos luchando por el honor de su equipo que por el honor de su país. Algo que, por otro lado y siendo sinceros, en su fuero interno no tienen por qué coincidir. 

En este contexto, empieza a ser entendible porqué resulta intolerable la presencia en los juegos de una atleta nacionalista que siente verdadero y sincero amor por su patria y se identifica con su pueblo. 

Qué pensaría de todo esto el Barón de Coubertin, inventor del olimpismo moderno y amigo personal de Carl Diem del que dijo que era “un verdadero hombre olímpico. Su actitud hacia la idea olímpica es idéntica a la mía y me alegro de haber encontrado en él a un verdadero amigo”. 

Carl Diem fue Secretario General del Comité de Organización de las Olimpiadas de Berlín de 1936 y creador de la ceremonia de relevo de la antorcha olímpica. El 30 de junio de 1936, la antorcha olímpica se encendió por primera vez y viajó desde Olimpia hasta Berlín, con una serie de actos intermedios y celebraciones. 

Desde entonces, en todos los Juegos posteriores se ha llevado a cabo la ceremonia de la antorcha, con un desarrollo casi idéntico al inicial, algo que afortunadamente no recuerdan o no desean recordar los organizadores modernos, porque de lo contrario seguramente nos veríamos privados de tan emotivo ceremonial. 

En la guerra ideológica que se está manteniendo en Occidente, no hay Paz Olímipica para los nacionalistas europeos.

martes, 7 de agosto de 2012

Contra la crisis: Democracia Nacional

Durante más de 15 años Democracia Nacional lleva alertando de la terrible gestión de la corrupta clase política española. Fue Manuel Canduela, presidente de DN y líder del nacionalismo Español, quien en 2008 ante cientos de personas realizó un brillante discurso denunciando la desastrosa situación de políticos corruptos y el desguace de la nación Española.

En aquel momento muy pocas eran las personas que veían lo que nosotros avisábamos. Ahora, en 2012, el pueblo Español parece comenzar a despertarse y ver la terrible realidad por culpa de más de 30 años dirigiendo el rumbo de la nación Española a la pérdida completa de su soberanía nacional.

Es hora de reaccionar
Afíliate a Democracia Nacional
dn@democracianacional.org
Llama a secretaría al número 662497550
www.democracianacional.org

viernes, 13 de julio de 2012

Los nuevos jenízaros


Los jenízaros fueron la élite del ejercito otomano y durante siglos estos fanáticos guerreros ejercieron como punta de lanza de Oriente frente a Occidente. Lo curioso de esta tropa, que en su máximo apogeo llegó a contar con 200.000 hombres, es que sus componentes eran esclavos e hijos de Europa. Los hombres del sultán "reclutaban" a niños no musulmanes, ya que la sharia prohibía que un estado musulmán esclavizara a sus súbditos, de tal modo que elegían a niños de reinos cristianos de entre siete y catorce años. 

Los lugares de origen de estos niños eran Hungría, Grecia, Albania, Rumanía, Bulgaria etc. Tras su "reclutamiento" eran forzados a convertirse al Islam antes de ser entrenados como soldados jenízaros. El adiestramiento que se daba a estos niños, especialmente en el terreno cultural , se demostró tan eficaz que durante siglos fueron el azote de Occidente y guardia pretoriana del sultán otomano al que, como esclavos, pertenecían en propiedad. 

Esa forma de reclutamiento tenía una doble ventaja: debilitaba las poblaciones occidentales y daba al soberano turco hombres que no reconocían a nadie más que a él, a quien estaban consagrados en cuerpo y alma. Existe una película búlgara que relata este hecho, “Time of violence” cuyo titulo original es Време разделно y está basada en una novela homónima del búlgaro Anton Donchev, escrita en 1964; la película se estrenó en 1988. 



Puede parecernos sorprendente que con las suficientes dosis de educación manipulada un niño pueda ser trasformado hasta el punto de convertirse en el principal y peor enemigo de la tierra, las gentes y la civilización que le vieron nacer, pero así ocurrió y así ocurre hoy en día. No, no me he vuelto loco, sé que los jenízaros terminaron su existencia en 1826. 

Porque hoy día, en nuestras calles, podemos ver a los nuevos jenízaros. Han cambiado su atuendo pero poco más. Usan rastas, camisetas del Che, pañuelos palestinos y todo tipo de abalorios antisistema, que en lo que se refiere al lucrativo negocio del merchandaising, estos anti consumistas están a la última. Y al igual que sus antecesores han sido criados y educados no sólo para olvidar sus orígenes sino para odiarlos hasta convertirse en la infantería de choque contra todo aquello que un día nos hizo grandes, contra todo lo que supone nuestras señas de identidad. 

La labor empieza en los colegios, se intensifica en los institutos y culmina en unas universidades cada día mas politizadas y monopolizadas por la extrema izquierda. Se les ha enseñado, entre otras muchas cosas, que el sexo y las drogas son sólo una forma de ocio sin consecuencias. Se les explica que cualquier forma de disciplina es fascismo, que el esfuerzo es sinónimo de explotación, que las fronteras no deberían existir o que la familia tradicional es sólo una institución represiva que no sirve más que para perpetuar principios retrógrados. 

Por supuesto se ha omitido en su educación cualquier pasaje histórico que pudiera ensalzar sentimientos tan negativos como el patriotismo, el honor o la importancia de la palabra dada. Se les ha contado que la esclavitud ha sido culpa del hombre blanco (y sólo del hombre blanco), se les ha dicho que la pobreza y las guerras han sido directa o indirectamente causadas por Occidente y se les ha inculcado que deben respetar, aceptar y asimilar las costumbres de los otros pueblos. Pero se les ha olvidado enseñarles a respetar y conservar sus propias tradiciones y costumbres. 

Es descorazonador ver a una parte de nuestra juventud secuestrada intelectualmente por el sistema de enseñanza, los medios de comunicación y el cine. Es descorazonador ver cómo son adiestrados para comportarse como perros rabiosos ante lo que en una sociedad saludable deberían haber sido sus señas de identidad. No olvidemos que una civilización se sostiene sobre una serie de principios y costumbres compartidos, estos principios y tradiciones permiten a los hombres identificarse como parte de un grupo humano y encontrar su sitio en el mundo. Cuando permitimos que a nuestro hijos les roben esos cimientos les dejamos culturalmente huérfanos y sin identidad.

Estos nuevos jenízaros aplauden la llegada de cualquier costumbre foránea, abrazándola con alegría. Ellas, muy feministas, aprenderán la danza del vientre sin que parezca importar que sea una danza sólo para mujeres y creada para solaz y regocijo de los hombres. Ellos correrán a comprarse pantalones al estilo turco. Y todos y todas, felices, comerán en un doner kebab, a pesar de la cruel forma de sacrificio animal que marca el rito musulmán, algo que no parece molestar a nuestros jóvenes antitaurinos. Y la sobremesa la harán fumando una pipa de agua tirados en algún parque mientras escuchan a un percusionista subsahariano. ¡Qué más se le puede pedir a la vida! 

Identidad, según la Real Academia de la Lengua Española es el "conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás". 

Si nos roban nuestra identidad nos lo quitan todo, porque un hombre sin raíces no puede dar fruto.