martes, 13 de octubre de 2015

LA RUTA DEL NORTE: UNA RUTA NAVAL QUE DETERMINARÁ EL FUTURO.



 Las rutas comerciales han marcado profundamente la geoestrategia a lo largo de la historia con todo lo que eso conlleva, guerras, desarrollo económico etc. Curiosamente éste es un hecho que muchas veces parecemos olvidar en nuestros análisis de política internacional.

Las Cruzadas, la caída de Constantinopla, el descubrimiento de América… son acontecimientos íntimamente relacionados con las rutas de comercio de sus respectivas épocas, la ruta de las caravanas del desierto, la ruta de la seda o las rutas de navegación abiertas por los portugueses.

En épocas más recientes, la apertura del canal de la Mancha, en clara competencia con el ferrocarril de Bagdad que se construía para conectar Berlín con la ciudad del entonces imperio otomano, es señalada por muchos historiadores como la principal causa de la Primera Guerra Mundial.

¿Pero qué ocurre hoy en día? ¿Siguen siendo las rutas marítimas tan importantes en la geoestrategia mundial y la economía? Veamos las cifras.

El transporte marítimo aglutina más del 90% del comercio internacional de mercancías y más del 50% del comercio de petróleo en el mundo.


Como se puede observar en el mapa, la densidad de flujos marítimos es mucho mayor en el hemisferio norte gracias a la existencia de dos pasos estratégicos, el canal de Panamá y el canal de Suez, que evitan a los buques tener que rodear los continentes sudamericano y africano; estos dos cuellos de botella son, junto con el estrecho de Gibraltar, los puntos más estratégicos para el ochenta por ciento del comercio mundial.

Los países a los que beneficia una ruta marítima tienen interés en que por ella se transite con libertad y seguridad, por ello controlar esos puntos neurálgicos del comercio mundial es de una importancia geoestratégica difícilmente igualable.

En opinión de Jean-Paul Rodríguez, profesor de la Universidad de Hofstra (Nueva York, EEUU) y autor del libro “Geografía del transporte marítimo”, las rutas marítimas "… son los cimientos de la globalización. Es el sostén del comercio internacional y toda la industria global está influida, de alguna manera, por este sector". Curiosamente la visibilidad de la industria del transporte marítimo es mucho más reducida que su importancia. La verdad es que a la gente, por norma general, no le interesa saber cómo vienen las cosas.

Pero, a pesar de su escasa visibilidad, la importancia de las rutas de comercio marítimo es tan determinante en la geopolítica mundial que cualquier acontecimiento relevante que las hiciera cambiar variaría el equilibrio de fuerzas y transformaría profundamente el panorama económico y político del mundo.

El motivo por el que hoy me decidido a escribir sobre esto es porque ese cambio que trastocaría el panorama económico y geopolítico podría estar a punto de suceder.

La ruta marítima del norte, que une el Atlántico y el Pacífico a lo largo de las costas de Rusia, podría estar próxima a abrirse y sería una alternativa al canal de Suez y al de Panamá, lo que la convertiría en un futuro próximo en uno de los corredores comerciales más importantes del mundo. Esta ruta marítima posibilitaría una reducción notable en la duración del trayecto de los envíos de mercancías desde el Pacífico hasta las costas atlánticas de Europa y América del Norte (pasaría de las 21.600 millas náuticas actuales a 14.600 para unir Hamburgo y Yokohama).

Tradicionalmente el sector naviero tiene bajos márgenes de beneficio, los presupuestos de los portes por vía marítima están tan ajustados que quien no tuviera acceso a esa nueva ruta quedaría totalmente fuera de los precios de mercado y quien la controle controlaría el grueso del tráfico marítimo de mercancías. Dicho de otro modo, quien controle la nueva ruta comercial, controlará el comercio mundial.


Mucho se ha discutido sobre el calentamiento global, yo personalmente discrepo con los ecologistas acerca de que dicho calentamiento se esté produciendo por la acción de la mano del hombre, pero lo realmente importante es que sea una u otra la causa, la tierra ciertamente se está calentando y la ruta se ha hecho más fácilmente navegable. Ya en 2013 el primer gran mercante chino la llevó a cabo y desde entonces el número de buques que la transitan va en aumento así como los esfuerzos rusos por conseguir que la ruta sea transitable y segura.

Moscú aspira a mantener abierta todo el año la ruta marítima del norte, cuya importancia no sólo tiene dimensiones económicas, sino también estratégicas para Rusia. Las autoridades rusas se han puesto el objetivo de aumentar la capacidad anual de la ruta marítima del norte desde los cuatro millones de toneladas de carga actuales hasta los ochenta millones de toneladas a medio plazo.

Para lograrlo, Rusia ha desarrollado el diseño del nuevo 'superrompehielos' que permitirá operar a todo tipo de naves en el Ártico durante todo el año y consolidará el liderazgo de Rusia en la región; Rusia utiliza actualmente seis rompehielos de propulsión nuclear y más de una docena de propulsión convencional. Al mismo tiempo la Armada rusa sigue aumentando el número de buques que pueden operar en aguas del Ártico.

La Armada de EEUU, por su parte, dispone de sólo dos grandes rompehielos, uno de los cuales está desde hace varios años en reparación. EEUU ha quedado muy rezagado en la carrera por el Ártico y se muestra incapaz de competir con Rusia, que ha elaborado una sólida estrategia en la zona.

Cabe destacar el aumento de la presencia militar de Rusia que, según un comunicado del Ejército ruso, ya ha empezado a patrullar la ruta marítima del Ártico con sus aviones no tripulados. Estos aparatos van a vigilar la zona ártica del país y observar la situación de la formación de hielos en su tramo de la Ruta Marítima del Norte.

La ruta por el Atlántico norte no sólo tendría importancia comercial como alternativa al canal de Suez, también tendría gran importancia militar; prueba de ello es que cerca de cuarenta buques de guerra la Marina de EEUU atraviesan mensualmente el canal de Suez y no podrían hacerlo con la misma libertad en una ruta controlada por Rusia.

Con su creciente presencia militar en el Ártico, Rusia también pretende afianzar sus reclamaciones sobre las enormes reservas de petróleo y gas que se supone alberga esta región. Rusia sostiene que su plataforma continental penetra tanto en el Polo Norte que puede reclamar la soberanía sobre esta región. Los otros países limítrofes (Dinamarca, Canadá, Noruega y EEUU) también están reclamando sus derechos. A principios de agosto, Moscú reivindicó ante la ONU, con pruebas científicas de apoyo, la soberanía de 1,2 millones de kilómetros cuadrados en el Ártico.

En medio de la disputa con sus competidores, Rusia no sólo ha tomado la delantera a los demás países con sus reclamaciones territoriales y de jurisdicción en la zona. El Ejército de Rusia ha estacionado ya en el Ártico sistemas antimisiles del tipo Panzir, según informó el teniente general Kirill Makarov. Además Rusia realizó en mayo maniobras militares de gran escala en el Ártico y, según el comandante de la Flota del Norte que dirigió los ejercicios, "estas maniobras tienen como objetivo aumentar la seguridad del Ártico ruso y garantizar la libertad económica de nuestro Estado en esta región". El Ejército ruso también ha fortalecido la aviación naval y las unidades de misiles antiaéreos emplazadas en esta región

Después de lo visto, no deberían sorprendernos las siguientes declaraciones del comandante de la Guardia Costera de EEUU, almirante Paul Zukunft, a la revista Newsweek: "No jugamos con Rusia en la misma categoría. Ni siquiera participamos en el juego".

En los últimos tiempos, Rusia ha iniciado obras masivas de construcción en la región. Está levantando diez estaciones polares, dieciséis puertos, trece aeródromos e incluso diez estaciones de defensa antiaérea. Y lo que puede inquietar más a los EEUU es que China respalda estas políticas, tal y como recordaban las declaraciones del canciller ruso Serguéi Lavrov que declaró “China es un socio prioritario de Rusia para cooperar en la zona del Ártico”.

Conclusión: la ruta marítima del Atlántico norte, gracias al calentamiento global y al desarrollo de superrompehielos nucleares, podría quedar abierta y cambiar el comercio marítimo; quien controle la nueva ruta controlará el comercio mundial y Rusia parece haber arrasado a sus competidores.

martes, 16 de junio de 2015

Oswalk Kabasta

Una vez más me dispongo a contar una de esas breves historias que en la conciencia colectiva nunca ocurrieron. Una vez más les hablaré de un gran artista que en vida gozó de múltiples reconocimientos y fue considerado como uno de los genios vivos de su tiempo y que, sin embargo, hoy nadie recuerda porque, como buena parte de lo más granado del mundo intelectual y artístico del siglo XX, fue condenado al ostracismo. No, nadie ha cuestionado su genialidad y no, no ha cometido crímenes abominables...

Su único pecado fue la incorrección de su pensamiento político y su perdición fue la dificultad que los hombres como él suponían para los buenos, los tolerantes, los defensores de la libertad, que nunca supieron cómo explicar tanta genialidad “equivocada”. Y ante este dilema lo más sencillo fue hacerlos desaparecer al estilo orwelliano de 1984, hacer como que nuca existieron. Así es como comenzó a crearse la categoría de los “Condenados al ostracismo”, dentro de la cual hoy me gustaría presentarles al ahora olvidado Oswald Kabasta.

Oswald Kabasta nació el 29 de diciembre 1896 en Mistelbach, una pequeña ciudad en el noroeste de la baja Austria y fue en vida uno de los más afamados directores y compositores de su tiempo. Kabasta estudió entre 1913 y 1916 en la Academia de Música de Viena. Tuvo distintos maestros -Joseph Marx y Bruckner entre otros- aunque su maestro principal fue el compositor Franz Schmidt. En 1931 se convirtió en el director de la Academia de Dirección de Orquestas de Viena; en ese tiempo también trabajó como director musical de la Radio de Viena. Fue en 1938 cuando se convirtió en director de la Filarmónica de Munich, puesto que le consagraría como uno de los mejores directores de su tiempo.

Bajo la dirección de Kabasta la orquesta elevó sus estándares musicales considerablemente y los mantuvo durante la Segunda Guerra Mundial. Fue Kabasta quien comenzó la tradición de entregar un anillo conmemorativo para galardonar a los protagonistas de actuaciones excepcionales. Se entregaron tan sólo doce anillos y entre los premiados se encontraban grandes figuras musicales como Wilhelm Furtwängler, Herbert von Karajan y, por supuesto, Carl Orff, los principales artistas que simpatizaban con la causa nacionalsocialista y que a su vez eran admirados por el pueblo alemán (la propia Filarmónica de Munich fue de hecho la más querida de todas las orquestas en Alemania).


Bajo la dirección de Kabasta la Filarmónica de Munich realizó una serie de giras, no sólo por el interior de Alemania, sino por países como Inglaterra o Italia con un enorme éxito, recibiendo alabanzas de los artistas más reputados de su tiempo, como por ejemplo Sir Adrian Boult Cedric, uno de los más importantes directores de orquesta ingleses, recordado entre otras cosas por ser el fundador y director de la Orquesta Sinfónica de la BBC. Sus interpretaciones, especialmente de Bruckner, se caracterizan por su intensidad e impulso rítmico. Kabasta fue también un entusiasta director de música contemporánea. Dirigió el estreno de la Cuarta Sinfonía de Franz Schmidt en 1934 y el oratorio “El Libro de los Siete Sellos” del mismo autor.




Kabasta fue un hombre que nunca permaneció al margen de los acontecimientos políticos e históricos de su tiempo, algo que terminó por convertir su vida en un triste ejemplo de lo que puede suceder cuando un músico, escritor, escultor etc. termina en el lado “equivocado”... La militancia política de Kabasta comienza en 1932 cuando se hace miembro de la Guardia de Estiria, oficialmente "Asociación Estiria", conocida como Departamento de Seguridad Nacional de Estiria, una organización paramilitar en Austria del período de entreguerras que desde el principio tuvo un marcado carácter nacionalista alemán y antisemita y que se rebeló contra el parlamentarismo y la democracia. Los doce principios de la Guardia Estiria, redactados en junio de 1932, subrayan la actitud revolucionaria, nacionalista y defensiva de la asociación y se declaran, con más claridad que hasta entonces, racistas y antisemitas. Finalmente la organización se acercó cada vez más el NSDAP, con el que en un primer momento formó una alianza para finalmente en 1934 integrarse plenamente en el Partido Nacional Socialista.

Kabasta entra a formar parte oficialmente del Partido Nacional Socialista el 19 de mayo de 1938, con fecha efectiva del 1 de mayo 1938 y número de socio 6.209.372 (los números comprendidos entre el 6.100.001 y el 6.600.000 estaban reservados para los miembros del partido que ya eran miembros del NSDAP antes del 19 de junio 1933). Es decir, el NSDAP respetó su antigüedad en el movimiento teniendo en cuenta el momento en que empezó a militar en la Guardia Estiria, dado que ésta se había fusionado con el partido. Este hecho resultará fatal para Kabasta en los juicios de desnazificación.

Kabasta fue sin duda un partidario del régimen nazi y durante su afiliación se mantuvo puntualmente al día con los pagos de la cuota. Después del Anschluss de 1938 comenzó a firmar todas sus cartas con un "Heil Hitler!" y fue incluido en La Gottbegnadeten List, la "Lista de elegidos", una lista de artistas considerados representativos del Tercer Reich y la cultura alemana redactada por el Ministro de Propaganda Joseph Goebbels y Adolf Hitler, a fin de no movilizarlos militarmente por considerarlos "Patrimonio Nacional" y preservarlos para el futuro, al considerar que su pérdida seria irreparable para la cultura alemana.


Kabasta posiblemente no fue el mas acérrimo nazi de entre los grandes de la música alemana de su tiempo, pero sí fue el director de de la Filarmónica de Munich, orquesta que llegó a ser conocida como "La Orquesta de la Capital del Movimiento Político". Muchos de los grandes actos del partido estaban ligados a esta ciudad y la orquesta, bajo la batuta de Kabasta, participó activamente en ellos, razón por la cual el proceso de desnazificación de Kabasta tuvo mucho de ejemplarizante. Otros miembros del partido, como Karajan, fueron autorizados para continuar con sus carreras después de la guerra, pero las fuerzas aliadas de ocupación prohibieron a Kabasta volver a dirigir una orquesta.

Kabasta fue incapaz de asimilar el castigo; él y su esposa se suicidaron en febrero de 1946. Dos días antes, Kabasta escribió una carta al alcalde de Munich: "En todo caso, mi carrera ha terminado. No tengo conciencia de haber hecho nunca política, pero las ruedas de la política me arrastraron y ahora debo expiar esta conducta irracional mía. Sólo espero de su bondad que cuando toquen ¡mí! Octava de Bruckner se acuerden de mí y de mi esposa en silencio."

Kabasta fue rápidamente olvidado por la mayoría del mundo, hoy casi nadie le recuerda. Oswald Kabasta fue condenado al ostracismo junto centenares de intelectuales de la primera mitad del siglo XX algo que, todo sea dicho, viene de perlas a esos educadores que enseñan a nuestros hijos que una de las principales características del los fascismos del siglo XX fue el desprecio por la cultura.

domingo, 7 de junio de 2015

EL RELATIVISMO CULTURAL


El relativismo cultural no sólo es una pieza fundamental dentro de las corrientes que intentan destruirnos impulsando la aceptación del multiculturalismo, la peor misión del relativismo cultural es denigrar nuestra civilización. ¿Por qué iba a sentirse orgulloso uno de nuestros jóvenes de pertenecer a la civilización occidental si tiene el mismo valor que cualquier otra?

Es sorprendente que muchos de los ciudadanos occidentales no sean conscientes de que estamos inmersos en una guerra cultural, al menos uno de los bandos en esta contienda siempre fue muy claro al respecto, recordemos las palabras del judeomarxista Georg Lukács uno de los creadores del marxismo cultural:

- "El marxismo solo triunfará si se derrumban los valores de la civilización occidental"

- "¿Quién nos salvará de la civilización occidental?"

Ésta es una guerra en la que el objetivo es destruir todos los cimientos de la civilización occidental. El ataque a nuestros principios y valores se está llevando a cabo en todos los frentes y en todos los ámbitos de la cultura y, para nuestra desgracia, con un éxito arrollador. Hoy me gustaría hablar de una de esas batallas culturales en las que tanto nos jugamos y en las que las ideas del marxismo cultural se han terminado imponiendo con tal éxito que se han convertido en hegemónicas, especialmente en el ámbito académico: el relativismo cultural, uno de esos dogmas incuestionables de nuestra era, uno de esos principios aparentemente incuestionables con los que se envenena a nuestros estudiantes.

El relativismo cultural no es otra cosa que el relativismo o el nihilismo aplicado a la antropología. Según esta corriente de pensamiento todas las culturas tendrían igual valor, y ninguna sería superior a otra, pues todos los valores son considerados relativos. En definitiva, según el relativismo cultural no existen culturas que sean mejores o peores que las demás, así como tampoco un criterio que las pueda evaluar.

Que todas las civilizaciones tengan el mismo valor y no podamos hacer una clasificación que establezca que unas civilizaciones son objetivamente superiores a otras es una pieza fundamental dentro del fomento del multiculturalismo y de la demolición cultural de Occidente. El relativismo cultural considera imposible decir qué criterio es mejor dentro de varias sociedades que son totalmente diferentes en su moralidad, considera así mismo que no se debe imponer algo sólo porque dentro de una sociedad esté visto como bien hecho, habría que tener en cuenta si en otra sociedad se considera correcto precisamente lo contrario.

En la calle esto se traduce en el axioma que todos hemos oído de "son sus costumbres y hay que respetarlas" o, como diría Alain de Botton, "nadie debería juzgar las acciones de otras sociedades, por el solo hecho de ser diferentes a las nuestras, tenemos que ser tolerantes y aceptar que simplemente todos somos diferentes".

Curiosamente el marxismo cultural nunca se muestra comprensivo con aquellos miembros de su propia civilización que no comulgan con sus principios, con ellos despliegan una estrategia bien distinta, lo que ellos denominan la intolerancia con el intolerante. 

Esto y no otra cosa es el correctismo político o la dictadura de lo políticamente correcto. Si el marxismo cultural defiende el matrimonio homosexual, aquel que se oponga por considerar que la unión de dos hombres no constituye un matrimonio será tachado de homófobo e intolerante y la dictadura de lo políticamente correcto se mostrará intolerante con su intolerancia; si un occidental se muestra en contra de la multiculturalidad será considerado un intolerante un racista y la dictadura de lo políticamente correcto descargará su ira contra él y su intolerancia.

La tolerancia del marxismo cultural solo se despliega en toda su plenitud y comprensión para con los miembros de otras civilizaciones, especialmente si estos se encuentran viviendo en una de las sociedades paralelas que se están desarrollando en el seno de los países occidentales.

Pero el relativismo cultural no sólo es una pieza fundamental dentro de las corrientes que intentan destruirnos impulsando la aceptación del multiculturalismo, la peor misión del relativismo cultural es denigrar nuestra civilización. ¿Por qué iba a sentirse orgulloso uno de nuestros jóvenes de pertenecer a la civilización occidental si tiene el mismo valor que cualquier otra? Por si esto fuera poco se le dice que es la responsable de todos los males del mundo. ¿El racismo? ¿La esclavitud? ¿Las guerras? ¿La pobreza? Todo culpa de Occidente.

Es cuando menos curioso que mientras el gobierno de EEUU coloca posters en las aulas de grandes personajes negros de la historia -con la declarada intención de que los estudiantes afroamericanos aumenten su autoestima y se sientan orgullosos de sus raíces-, los profesores de nuestra aulas enseñan a los estudiantes de todos los países occidentales que su civilización no es objetivamente superior a ninguna otra, que Occidente con Grecia, Roma, el Humanismo etc. no sólo no es superior a la civilización de los aborígenes de Australia o Nueva Guinea, sino que además acumula más pecados y crímenes que todas ellas juntas. ¿Se ha preguntado usted alguna vez acerca del por qué da ese tratamiento tan distinto a los estudiantes afroamericanos y a los estudiantes occidentales? Piénselo, la respuesta no es tan difícil de encontrar.

"Los portadores de la antorcha" es una escultura realizada por la artista estadounidense Anna Hyatt Huntington. Donada a la ciudad de Madrid se encuentra en el Campus de Moncloa de la Universidad Complutense de Madrid La estatua muestra a un joven a lomos de un caballo recogiendo una antorcha de manos de un débil anciano que yace en el suelo. Representa la transmisión del conocimiento entre generaciones. y en buena lógica es periódicamente vandalizada por unos "estudiantes" que son fruto del dominio marxista del sistema educativo en España.

Si alguno de nuestros estudiantes, en un arranque de valor o de lucidez, dijera a su profesor que eso es una solemne tontería, sería acusado de ser un etnocentrista (que es la creencia en que la propia cultura es superior a otras...) y la maquinaria del correctismo político se pondría en marcha. El etnocentrismo hoy día es considerado una suerte de racismo cultural, un pecado imperdonable y aquel que lo ejerce será tratado con la dureza y con la intransigencia que merece su cerrazón y su intolerancia.

Desde luego la antropología -el estudio del ser humano y de las sociedades en las que habita- no siempre estuvo contaminada por el igualitarismo del marxismo cultural, hizo falta que judeomarxistas como Franz Boas o Lévi-Strauss, vinieran a abrirnos los ojos y a sacarnos de nuestro error.

Durante siglos el hombre se interesó por conocer, estudiar y aprender acerca de otras sociedades. Existen textos sagrados en muchas tumbas faraónicas de la época del Imperio nuevo de Egipto (entre el 1550 y el 1070 a.C.) que dan referencia de las cuatro razas conocidas por ellos, libios, nubios, sirios y egipcios. Y Herodoto (484-425 a.C.) en sus Historias nos cuenta las diferencias entre los distintos habitantes del mundo (Libia, Egipto, Grecia, Asia Menor), y nos habla de las diferencias de cráneo entre egipcios y persas. Hipócrates (460-377 a.C.) lanzó la teoría de que el medio influye en los caracteres físicos del hombre, y llamaba la atención sobre las diferencias de quienes habitan climas distintos. El mismo Aristóteles (384-322 a.C.) estudiaban al hombre por ser el animal más complejo, pero su interés por conocer y estudiar otros grupos humanos por parte de los grandes pensadores griegos nunca les hizo dudar de la superioridad de su civilización helénica frente a la de los pueblos bárbaros.

Algunos autores consideran al español fray Bernardino de Sahagún como uno de los antecedentes más notables de la antropología. De la misma manera que otros misioneros del siglo XVI, Sahagún investigó de manera muy detallada la historia, las costumbres y las creencias de los nahuas antes de la llegada de los españoles. El resultado fue el Códice Florentino, de vital importancia en el conocimiento de la civilización mesoamericana precolombina, pero Sahagún nunca se cuestionó sobre la superioridad de su cultura occidental.

Se nos dice que hasta la aparición del relativismo cultural los europeos presos de su etnocentrismo despreciaban a las demás civilizaciones, pero nadie como los occidentales demostró más interés por explorar y cartografiar el planeta. Nadie como nosotros, los occidentales, demostró tanto interés en catalogar y conocer todas las especies animales y vegetales del planeta y desde luego nadie como nosotros, los occidentales y nuestras sociedades científicas, demostró más interés por todas las sociedades humanas existentes, incluso las más recónditas y desconocidas, un interés que por supuesto incluía a aquellas ya desaparecidas en los albores del tiempo. Nuestros arqueólogos, botánicos, naturalistas y antropólogos demostraron un ansia de conocimiento incomparablemente superior al de cualquier otra civilización y ésta es una de esas cosas que deberían enorgullecernos.

Pero todos esos estudiosos apasionados por tribus perdidas en las profundidades de la selva, civilizaciones desaparecidas y grupos humanos -de los que en muchas ocasiones prácticamente nadie había oído hablar- tenían una certeza, la de pertenecer a una cultura superior, no superior por el capricho o por el desprecio hacia los demás, tenían esa certeza como consecuencia lógica de su acumulación de conocimientos, unos conocimientos que los convertían en los hombres más cultos y los mejor conocedores de la diversidad cultural del planeta en que habitaban.

Hoy el igualitarismo cultural no se basa en el profundo conocimiento científico, sino en un dogma de fe al que nos hemos rendido, y en los centros de enseñanza nuestros hijos son adoctrinados en ese dogma, "no existen culturas que sean mejores o peores que las demás", y si la suya es tan buena o tan mala como cualquier otra ¿por qué habrían de luchar por conservarla si es la responsable de todos los grandes males de la humanidad? ¿Por qué sentirse orgullosos de pertenecer a ella? La desafección de nuestros hijos hacia su propia civilización es un paso previo y decisivo para su extinción.

Puede que una buena dosis de etnocentrismo no nos viniera tan mal, puede que enseñar a nuestros hijos a sentirse orgullosos de lo que son, de su identidad y de lo que fuimos no sea realmente tan malo. ¿No creen?