viernes, 12 de agosto de 2016

FUTURUM NOSTRUM

LA FINA LÍNEA ENTRE EL FRACASO DE LA MULTICULTURALIDAD Y EL CHOQUE DE CIVILIZACIONES.



 "¿Futurum Nostrum?" es una novela distópica que narra un futuro terrible, pero verosímil: el paulatino deterioro de la convivencia multicultural en Europa.

La acción se centra en España, concretamente en Madrid, donde residen los protagonistas, un grupo de personas normales que deberá enfrentarse a circunstancias excepcionales.

 "¿Futurum Nostrum?" pretende mostrar, de forma verosímil y documentada, la evolución de la situación actual hacia la peor opción posible, un futuro que muchas personas empiezan a sentir como un peligro real y cada vez más próximo: una guerra étnica en el interior de Europa.

Obras simílares, como "El desembarco" de Jean Raspail, alcanzarón éxito comercial basándose en estos mismos temores que los recientes acontecimientos relacionados con las oleadas de refugiados han reavivado.

 ¿Podría el sueño multicultural que nos han vendido convertirse en nuestra peor pesadilla?

A la venta en Keltibur

viernes, 15 de abril de 2016

Ashihei Hino




Ashihei Hino (nombre real Katsunori Tamai) fue un escritor japonés especializado en relatos de corte bélico. Hino nació en Wakamatsu el 25 de enero de 1907.

En 1937, mientras estaba destinado en China como miembro del Ejército Imperial Japonés, recibió el prestigioso premio Akutagawa por una de sus novelas: "Cuentos de Excremento y Orina".  En la concesión del premio fue fundamental el respaldo que le dio Kobayashi Hideo, considerado el mejor crítico literario del Japón moderno; Kobayashi Hideo al igual que Ashihei Hino, fue un claro defensor de la entrada del Japón Imperial en la guerra y ayudó a impulsar el conocido como “Movimiento Nacional de Movilización Espiritual”. 

En el marco de este movimiento docenas de escritores, pintores y músicos aceptaron con entusiasmo la invitación del Gobierno para viajar a China y escribir sobre la ofensiva japonesa; este grupo de intelectuales fue conocido como “El Cuerpo de la Pluma” (Pen butai) y recibió tantas solicitudes que algunas tuvieron que ser rechazadas. Casi todos ellos quedarían marcados durante la postguerra.


El crítico Kobayashi Hideo, lógicamente, formó parte de “El Cuerpo de la Pluma” y viajó a China por primera vez en marzo de 1938 como corresponsal de la popular revista “Bungei Shunju”. Éste será sólo el primero de los seis viajes que realizará al continente en tiempos de guerra.

Una característica notable de sus artículos es el respeto y la admiración con los que se refiere a los combatientes japoneses que encarnan tanto el nacionalismo como la vida de acción, valores que Kobayashi tiene en la más alta estima y disfruta en compañía de los héroes anónimos que conforman el Ejército Imperial.

Uno de los soldados con los que entra en contacto y que él identifica inmediatamente como la encarnación del heroísmo que tanto admira es el cabo Hino Ashihei. El crítico y el soldado pronto se convierten en amigos. Impresionado por los apasionados ojos de Hino, por su naturaleza tranquila y por su uniforme manchado, Kobayashi escucha atentamente todo cuanto el joven escritor y combatiente tiene que decir. Será el propio Kobayashi quien le presente para el premio “Akutagawa”.
De su obra “Trigo y soldados”, publicada en el verano de 1938, se venderán cerca de un millón doscientas mil copias en una nación de unos setenta millones de personas que convertirán a su autor en un héroe nacional.

Kobayashi Hideo elogió el libro profusamente localizando en su interior "…un espíritu tradicional que nosotros los japoneses reconocemos en nuestra propia carne”.

Hino Ashihei fue ascendido al Cuerpo de Información y publicó durante la guerra numerosos trabajos sobre el día a día de los soldados japoneses. Sus obras bélicas fueron traducidas a muchos idiomas, incluyendo el español, aunque hoy casi nadie recuerda a su autor pues a pesar de la enorme popularidad de la que gozó cayó en el olvido tras el conflicto.

Su trilogía de novelas bélicas: "El trigo y el soldado", "El barro y soldados" y "Flores y soldados”.

Después de la guerra fue expulsado de la función pública y sus novelas bélicas fueron consideradas como parte de la publicidad de la política belicista y colonialista del Japón, lo que le sirvió para ser catalogado como un “criminal de guerra intelectual” por las autoridades de ocupación norteamericanas.

Supongo que los grandes cineastas norteamericanos que dedicaron sus esfuerzos creativos al cine bélico nunca sospecharon que, en caso de perder la guerra, serían catalogados como criminales de guerra intelectuales.

Hino siguió trabajando en sus creaciones literarias. Viajó por buena parte de Europa y en el año 1953 visitó España donde la revista literaria “Ateneo”, en su número del 15 de agosto de 1953, publicó una entrevista titulada “Ashihei Hino, príncipe de los novelistas japoneses”.


A pesar de todo nunca recuperó su fama y su popularidad: la acusación de criminal de guerra intelectual siempre planeó sobre su cabeza y mil puertas le fueron cerradas por la incorrección política de su pasado.

Hino se suicidó el 25 de de enero de 1960 a los 53 años y aunque su muerte fue anunciada en un principio como un ataque de corazón su familia reveló más tarde que se debió a una sobredosis de sedantes. En la actualidad su casa natal puede visitarse, convertida en el “Museo Ashihei Hino, en el centro cívico Wakamatsu.

Kobayashi fue elegido miembro de la Academia de Arte de Japón en 1959. El 5 mayo de 1960, unos meses después de su suicidio, a Ashihei Hino se le concedió el Premio de la Academia de Arte de Japón, un reconocimiento póstumo en el que, sin duda, tuvo mucho que ver su viejo amigo y mentor.

Confío en que dicho galardón sirviera para tranquilizar la conciencia de aquellos defensores de la libertad que le condenaron al ostracismo y allanaron el camino su prematuro final.

Ashihei Hino (25 de enero de 1907 – 24 de enero de 1960). Descanse en paz.

 Marcha de celebracion de la victoria del Ejército japonés en la ciudad de Nanking 1937. 
Extraida de la pelicula  Nanking Nanking realizada por el director chino Lu Chuan.


miércoles, 9 de marzo de 2016

Camille Mauclair





Séverin Faust, más conocido por su pseudónimo literario Camille Mauclair, nació el 29 de diciembre de 1872. Fue poeta, novelista, biógrafo, historiador del arte, escritor de viajes y uno de los críticos de arte más leídos e influyentes de su tiempo.

En 1896 Rubén Darío publico “Los raros”, una de sus obras menos conocidas seguramente debido a que su obra poética tiende a eclipsar su no menos importante obra en prosa. En “Los raros” Darío nos presenta el semblante de algunos de los literatos más admirados por él. En 1905 reedita la obra para poder incluir dos nombres en su lista de autores admirados; uno de ellos será Camille Mauclair, el otro Paul Adam. Esto nos dará una idea de la altura intelectual del ahora olvidado Mauclair que, con tan solo treinta y tres años aparece entre los autores más admirados por un genio ya consagrado como lo era Rubén Darío.

Mauclair estudió en París en el Liceo Louis-le-Grand; cursó la carrera en la Sorbona y con sólo 19 años, en 1891, conoce al poeta Stéphane Mallarmé que se convirtió en uno de sus referentes durante su juventud. Pronto comienza a hacer sus primeras colaboraciones, curiosamente en publicaciones de ideología anarquista.

Entre 1914 y 1918, los años de la Primera Guerra Mundial, se posicionó abiertamente a favor de la causa de los aliados y en contra de las potencias centrales lideradas por Alemania, escribiendo y publicando artículos de ideología anti germánica.

Entre 1928 y 1933 ya se puede apreciar un profundo giro en sus posturas políticas que se vuelven más “derechistas”, a la vez que inicia una cruzada personal contra el arte y la arquitectura modernos desde las páginas de "Le Figaro" y "L'Ami du Peuple", diarios controlados por el industrial y político François Coty, un anticomunista convencido y declarado admirador del fascismo italiano.

Durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial el mundo del arte francés se había dividido entre un “Escuela Francesa”, enraizada en la tradición francesa, y una escuela de arte nueva nacida en el extranjero, a menudo judía), la conocida como “Escuela de París. Mauclair toma partido e incluso lidera la defensa de la tradición francesa y mediterránea del arte (Mauclair es buen conocedor y admirador del arte español e italiano y de sus pintores).

Dentro de esta pugna por defender un arte basado en la tradición francesa frente a un arte controlado por metecos o extranjeros, se encuadra una de sus más famosas obras “La farsa del arte viviente” en cuya dedicatoria podemos leer “A los jóvenes pintores franceses dedico este diario de una expedición contra los filisteos de la pintura”.

Mauclair, que había atacado el academicismo excesivamente rígido y que defendió desde sus columnas periodísticas el arte libre, llegó a un punto en que no pudo por menos que revelarse frente a lo que consideraba teorías absurdas, especialmente el fauvismo y el cubismo, usando una expresión del crítico John Ruskin "Un bote de pintura ha sido arrojado en la cara del público". Aún a día de hoy resultan tan vigentes sus opiniones que a muchos nos parece imposible no recordar alguna de las citas de Mauclair cuando contemplamos una exposición de arte contemporáneo.

“Preciso es confesar que lo que nos muestran es demasiado feo y que nos lo elogian con arto cinismo”.

Todo senderista sabe que una vez constatamos que hemos escogido un camino equivocado la mejor decisión suele ser desandar el camino y regresar a la última bifurcación, aquella en la que erramos nuestros pasos para coger el camino correcto en lugar de deambular sin rumbo para terminar definitiva e irremediablemente perdidos.

¿Alguna vez ha visitado una exposición de arte contemporáneo y ha tenido la sensación de que el camino tomado por el arte en Occidente es un sendero equivocado, un sendero dominado por teorías absurdas, con un total desapego de nuestras raíces artísticas y culturales? ¿Un sendero dominado por mercaderes apátridas que comercian con el arte del mismo modo en que podrían hacerlo con el acero o el petróleo?



Si es así la lectura de la obra de Mauclair, especialmente su recopilación de artículos “La farsa del arte viviente”, le resultará no ya interesante sino imprescindible, porque esta obra fue escrita en ese preciso momento en el que el arte en Occidente equivocó su camino y Mauclair fue una de las pocas voces autorizadas que intentó avisar a sus contemporáneos del error que se cometía. Si deseamos desandar el camino equivocado tendremos que regresar a ese preciso momento en el que Mauclair emprendió una cruzada en defensa del arte occidental y escuchar atentamente cuanto dijo, pues no solo tuvo el acierto de advertir que tomábamos un camino erróneo. Este ahora injustamente olvidado intelectual, haciendo alarde de su profundo conocimiento del entorno en el que se desenvuelve el arte, supo señalar de forma descarnada y lúcida a quienes nos arrastraban por esa senda.

La izquierda, los internacionalistas, los mercaderes del arte, los metecos, los judíos, así como los idiotas y los esnobs que dejaban, entonces como ahora, que cualquier corriente les arrastrase para estar a la última aunque sea una corriente de fango…

En pleno auge del fascismo en Europa, Mauclair se posicionó al lado de los países del Eje siendo uno de los muchos intelectuales franceses que se sumaron a la “colaboración”, convirtiéndose en un firme partidario del gobierno de Vichy. Entre 1940 y 1944 trabajó como redactor en varios diarios entre los que estaban “Le Matin”, dirigido por Maurice Bunau Varilla y su hijo Guy Bunau Varilla; "Au Pilori", dirigido por Jean Lestandi y "La Gerbe" dirigido por Alphonse de Châteaubriant. Todos ellos eran diarios de ideología nacionalista y antisemita, lo que le supuso recibir duras críticas del Comité Nacional de Escritores que le catalogó tras la guerra como uno de los escritores prohibidos, condenándole con ello al ostracismo.

El propio Mauclair nos cuenta cómo sus amigos en ocasiones le advirtieron del peligro de expresar sus opiniones: “Cargará usted con un gran peso, y todos aquellos que opinan como usted no se atreverán a expresar en voz alta su aprobación… Se le injuriará: sus intenciones serán desnaturalizadas y enlodadas. Tendrá usted todas las probabilidades de perder y ninguna de ganar”.

A lo que Mauclair les contestaba:

“Si me callase perdería mucho más: la propia estimación. Manejar una pluma y callarse o mentir es el más miserable de los oficios. No atreverse a decir lo que se piensa, cuando la vida puede sernos arrebatada de un momento a otro, es la mayor de las torpezas. ¡Es preciso que una época sea muy baja para que se descubra ‘valor’ en el acto en si tan sencillo de expresar, contra viento y marea, la propia opinión”.

Camille Mauclair murió 23 de de abril de 1945 en París, lo que sin duda lo salvó de ser condenado por los amantes de la libertad y del arte moderno.

Camille Mauclair. 29 de de noviembre de 1872 -

Descanse en Paz.


domingo, 7 de febrero de 2016

Merkel y el príncipe


En la célebre obra "El Príncipe", Maquiavelo abordaba la eterna cuestión acerca de si era preferible que el príncipe (político, podríamos decir hoy en día) debía ser amado o temido por sus gobernados.

Maquiavelo decía que lo preferible era, sin duda, conseguir ambas cosas, pero ante la dificultad de lograr ambas a la vez era preferible el temor, pues el amor del pueblo es muy volátil y poco se puede hacer para conservarlo ante las dificultades y los hombres dudan mucho menos en ofender al que se hace amar que al que se hace temer.

Pero Maquiavelo también advierte al hombre de estado que no es lo mismo hacerse temer que hacerse odiar y le anima a evitar esto último a toda costa, pues los odios se sumarán y crearán alianzas que terminarán derrotando al príncipe.

Para evitar el odio del pueblo decía Maquiavelo que el gobernante debe evitar dos cosas sobre todo, pues son las que con más seguridad la granjearían el odio: "El gobernante debe abstenerse de atentar contra los bienes de sus súbditos y contra el honor de sus mujeres".

Hoy, cuando vemos la popularidad de Angela Merkel en caída libre, nos damos cuenta de cuanta razón tenía Maquiavelo; la política con respecto a los refugiados de la señora Merkel ha traído un gasto exorbitante (17.000 millones de euros el primer año) y las más duras vejaciones a las mujeres alemanas...

Veremos si lo que hoy es una caída dramática de la popularidad de la señora Merkel no termina siendo un odio declarado por parte de sus gobernados y las consecuencias que esto pueda traer.

martes, 8 de diciembre de 2015

EL HIJO DE GADAFI: ¿NUEVO REVÉS PARA USA?



Recientemente se han producido entorno a Libia algunas de esas noticias que parecen no haber captado la atención de la prensa y los telediarios españoles; pero créanme, merece la pena seguir su evolución porque podría dar resultados sorprendentes y resultar determinantes en el panorama internacional. 

La primera noticia es la siguiente: “Seif Al Islam ha sido elegido representante del Consejo Superior de las Tribus Libias”. Sí, han leído bien, el mismo Saif Al Islam, hijo del coronel Gadafi, conocido como su más que probable sucesor y que recientemente fue condenado a muerte por un tribunal de Trípoli, la capital de uno de los dos gobiernos que, hasta ahora, reclamaban su legitimidad en Libia. 

Pero el caso es que el acusado no ha estado sentado frente al tribunal que lo ha condenado a muerte ni un solo día. Sus intervenciones han sido siempre por videoconferencia, pues él ni está preso en Trípoli ni en manos de las autoridades que controlan la ciudad. Desde su detención en noviembre de 2011 se encuentra en Zintan, una población controlada por unas milicias que permitieron el juicio pero se negaron a entregarlo y que no sólo no lo han ejecutado sino que en este momento parecen permitirle cierta libertad de movimiento. 

En definitiva, un cacao propio de un estado fallido en el que no existe una clara autoridad y en el que milicias de todo tipo y pelaje se enfrentan por controlar amplios territorios de este país, hoy destruido y que no hace tanto tiempo, bajo el mandato del coronel Gadafi, disfrutó de los más altos estándares de nivel de vida de todo el continente africano. 

Hay algo que Occidente nunca ha terminado de entender en el escenario libio y es que Libia es un país eminentemente tribal. Puede que buena parte de la población libia sea actualmente urbana pero los lazos tribales siguen siendo el más fuerte lazo de unión de sus pobladores. Las alianzas tribales que el coronel Gadafi consiguió mantener en equilibrio durante su mandato saltaron por los aires durante la guerra promovida por Estados Unidos y la OTAN. Pero todo parece indicar que ante el avance en el país de las tropas del Estado Islámico, el Consejo Superior de las Tribus Libias ha pensado, no sin razón, que si continua la división de poder todos terminarán siendo engullidos por las milicias de barbudos cortacabezas. 

El Consejo Superior de las Tribus Libias ha debido pensar que el único capaz de restablecer el equilibrio es el heredero político del coronel Gadafi, Seif Al Islam, a quien con este nombramiento convierten en portavoz del verdadero poder del país. 

El propio coronel Gadafi siempre manejó con extremo cuidado y diplomacia sus relaciones con el Consejo Superior de las Tribus Libias, pues era perfectamente consciente de que ninguna forma de estado podía sobrevivir en Libia sin su consentimiento y colaboración.

En cualquier caso parece claro que el vacío de poder y el fraccionamiento en Libia ha llegado a su fin, la situación de equilibrio que mantenía enfrentados a los gobiernos de Trípoli y Tobruk ha salido de su punto muerto como consecuencia de los avances del Estado Islámico, que ha seguido ganando terreno a marchas forzadas, tomando posiciones clave como por ejemplo la importante ciudad de Sirtre y con ello consigue no sólo una importante capital sino una salida al mar. El Estado Islámico ha tomado también el aeropuerto de Trípoli a tan solo 30 km de la capital además de controlar buena parte de las zonas productoras de petróleo… 

Este avance ha provocado que todos los jugadores en escena se vean obligados a mover ficha, también los jugadores internacionales. 

El ejército francés ya ha reconocido haber realizado en los últimos días vuelos de reconocimiento sobre las posiciones del Estado Islámico en Libia, y su ministro de Defensa, Jean-Yves Le Drian, habló del peligro de que Libia se convierta a en una importante base de operaciones del Estado Islámico, recalcando que esto facilitaría el contacto y la colaboración de la organización terrorista con Boko Haram. Por ello, el ministro de Defensa galo urgía a los parlamentos de Tobruk y de Trípoli a llegar un acuerdo para la formación de un gobierno reconocido por todos y que pueda hacer frente a la amenaza del Estado Islámico. 

Por último el ministro de Defensa francés dijo algo muy interesante: pidió al gobierno egipcio y al gobierno argelino, dos actores regionales claves, “coordinarse” para presionar a los terroristas del Estado Islámico. 

Siempre es difícil leer entre líneas pero que Francia pida ayuda a Egipto y Argelia, que son actualmente firmes aliados de Rusia, no parece casual. Quien dirija el nuevo gobierno libio no puede ser una aliado de EEUU, no si confía en obtener la ayuda de los aliados de Rusia. 

En cualquier caso las sugerencias del ministro de Defensa francés han sido atendidas con una celeridad increíble. Tras años enfrentados, al día siguiente de estas declaraciones del ministro, los dos grupos que se disputaban el poder anunciaban un preacuerdo para la formación de un gobierno de reconciliación nacional. No, no creo que las palabras del ministro francés hayan provocado el acuerdo, pero desde luego creo que él sabía perfectamente de lo que estaba hablando y que Francia estaba al corriente de estas negociaciones. 

Esto último es otro dato a tener en cuenta, pues las negociaciones han sido secretas y llevadas a cabo en Túnez, a espaldas de Naciones Unidas. ¡Cómo es posible que dos bandos en conflicto se reúnan a espaldas de los negociadores que han sido designados por Naciones Unidas, precisamente para ayudarles a alcanzar un acuerdo! La respuesta más sencilla es que una organización controlada por EEUU e Israel no aceptaría los términos del acuerdo de paz alcanzado. Es en este punto donde toma más fuerza la hipótesis de que Seif Al Islam habría sido la persona escogida por los gobiernos de Trípoli y de Tobruk para presidir un gobierno de reconciliación nacional que contaría con el respaldo del Consejo Superior de las Tribus Libias.

Aún no se ha designado oficialmente quién presidirá dicho gobierno pero… ¿verdad que el puesto parece hecho a la medida de Seif Al Islam, hijo y heredero del coronel Gadafi? 

Si finalmente el nombramiento se produjera, ésta sería una nueva e importante derrota para EEUU y sus alegres chicos del Estado Islámico. Dudo mucho que un hijo pueda nunca perdonar lo que EEUU le hizo a su padre, ni la risa de hiena de la señora Clinton cuando hablaba de su muerte. Definitivamente si el nuevo hombre fuerte de Libia es el hijo del coronel Gadafi, Estados Unidos ya puede contar con un nuevo enemigo de por vida.

   

Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos, pero si Seif Al Islam termina gobernando la nueva Libia, esta historia de un hijo que regresa para retomar el poder del país del que fue derrocado y vilmente asesinado su difunto padre, tendría algo de ópera wagneriana. ¿No creen?